Publicado por: MontePituco | 14/09/2014

‘CHOTACABRAS’ NO MONTE PITUCO

Avenoiteira cincenta, no Monte Pituco (Foto: Paulo Troitiño).

No Monte Pituco hai chotacabras, ou avenoiteira cincenta, en galego. Recentemente un equipo de investigación do Grupo de Anelamento Anduriña desprazouse ata este espazo para obter datos sobre a presenza desta ave. Sen desvelar en absoluto a ubicación do punto no que nidifica esta especie tan interesante, podemos revelar que nesta tempada producíronse dúas roladas de crías que prosperaron no seu desenvolvemento e xa se valen por si mesmas.

Ovos de avenoiteira cincenta, no Monte PItuco (Foto: Paulo Troitiño).

A continuación, un artigo de Antón Lois, do grup oecoloxista Amigos da Terra, publicado en La Voz de Galicia (edición de hoxe mesmo, 14 de setembro de 2014), sobre a poboación de avenoiteira no concello de Vigo.

Crías de chotacabras no Monte Pituco (Foto, Paulo Troitiño).

[Fotos de Paulo Troitiño, agosto 2014]

lavozdegalicia

El Chotacabras, un animal de leyenda

Nuestro protagonista se llama Chotacabras, y no se trata de una leyenda fantástica, la criatura existe. Tanto su nombre común como el científico (Caprimulgus) hacen referencia a la creencia según la cual se dedican a chupar leche de las ubres de las cabras. Con ese nombre y su etimología, si añadimos que esta noche algunos rondarán su casa imagino las dudas sobre si atrincherarse y llamar a la policía, ejército o bomberos o poner ristras de ajos en puertas y ventanas.

Que no cunda el pánico. Nuestro amigo Chotacabras es un pajarito tirando a pequeñín (apenas 24 centímetros con un peso de 70 gramos) y seguramente se trata de una de las especies más desconocidas de nuestra fauna local. Su leyenda, que no tiene absolutamente nada que ver con la realidad, surge de sus hábitos nocturnos y de verlos tradicionalmente revoloteando cerca del ganado. Cualquier ave nocturna es sospechosa de infinitas maldades en la cultura popular, pero en este caso ya hay que echarle imaginación para convertir a un ave en mamífero en lugar de optar por la explicación más sencilla y real: nuestros amigos son aves insectívoras y, justamente junto al ganado, los insectos son abundantes. No le hacen ascos a ningún insecto, aunque su especialidad son las polillas y mariposas nocturnas. Esto de salir de noche hace que pasen desapercibidos, pero además su plumaje es un excelente camuflaje que los mimetiza con su entorno y los convierte en casi invisibles, cosa muy útil porque nidifican en el suelo.

Pero su mejor defensa se convierte a veces en su mayor vulnerabilidad. El Chotacabras acostumbra a posarse en las carreteras al anochecer, para aprovechar el calor residual del asfalto y capturar insectos en las cunetas. Cuando se aproxima una amenaza, en este caso un GTI 16 válvulas, recurre a la inmovilidad para no mostrar su presencia hasta el último momento. Ese último momento frecuentemente es demasiado tarde y muchos mueren atropellados en el momento de alzar el vuelo para escapar.

Como siempre que hacemos referencia a una especie de fauna silvestre, y pensando en su seguridad, evitamos dar detalles concretos sobre donde viven. La experiencia demuestra que divulgar públicamente por ejemplo la localización exacta de un nido garantiza su desaparición. Siendo consecuentemente genéricos digamos que esta noche algún chotacabras les sobrevolará, por supuesto, si pasean por alguno de los espacios forestales periurbanos, pero también por Samil y alrededores, Castrelos, O Castro (todavía esquivando la cruz) A Guía e incluso algún despistado por la Alameda.

Queda muy poquito tiempo para disfrutar del discreto espectáculo, pues nuestros Chotacabras son migratorios y justamente estos días comienza su viaje de retorno a sus zonas de invernada del centro de África. Aquí solo nos acompañan en la temporada primavera-verano, en la crucial época de cría. Ya sería muy buena noticia anunciar que un año más, en general, nuestros Chotacabras vigueses completaron su tarea de traer al mundo una nueva generación, pero este año las noticias son mejores, pues no una, sino dos puestas salieron adelante. No hay mal que por bien no venga, y este verano suave y lluvioso, además de darnos cierta tranquilidad, de momento, en la actividad incendiaria, ha sido excelente pues nuestros protagonistas duplicar sus crías.

De todas formas estas buenas noticias solo alivian circunstancialmente una situación preocupante. Se estima que las poblaciones de Chotacabras se han reducido en un 50% en los últimos 40 años. Es complicado hacer la estimación, pero la población viguesa no debe superar los 200 ejemplares. Muy poco, teniendo en cuenta el tamaño de nuestro Concello. La pérdida de hábitats junto con el uso indiscriminado de insecticidas y pesticidas tanto en sus zonas de cría como de invernada están diezmando a gran velocidad a esta especie que no necesita leyenda alguna para ser fascinante, y útil, además.


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