Publicado por: MontePituco | 24/08/2015

A BOLBORETA MACAÓN: ARTIGO DE ANTÓN LOIS

Bolboreta.

A Papilio Machaon, tamén no Monte Pituco (Pornedo)

Artigo do naturalista Antón Lois, de Amigos da Terra, publicado en La Voz de Galicia:

Una preciosidad llamada macaón

Si las siente revoloteando en el estómago, felicidades. Eso significa que está usted locamente enamorado, valga la redundancia, o es usted un ave insectívora, o ambas cosas, que son perfectamente compatibles y las dos están muy bien. Es que hoy hablamos de mariposas, al menos de una de ellas.

Nuestra amiga es la Papilio machaon, nombre tremendo que se compensa con su más amable bolboreta de cola de anduriña. Es la mayor y aunque todo es relativo, de las más hermosas de las mariposas que estos días podemos ver mariposeando, como corresponde a su idiosincrasia, por los alrededores de Vigo en cuanto nos alejemos un poco del casco urbano, y disfruten el espectáculo porque su ciclo vital se termina a finales de este mes.

La criatura tiene una envergadura que puede superar los ocho centímetros, que para una mariposa europea es mucho y las acerca al tamaño de sus primas tropicales, y así les va porque ser grande y bonita tiene sus ventajas y sus inconvenientes y la Macaón, aunque todavía relativamente abundante, es una especie amenazada.

La podemos encontrar desde el borde del mar hasta las sierras más altas de nuestro entorno, aunque su vida gira alrededor del agua y los entornos húmedos, siendo frecuente verlas bebiendo en charcas y regatos. Es una cuestión práctica que tiene que ver, si me permiten la indiscreción, con la cosa sexual. En entornos secos, dicho de forma elegante, los órganos reproductores de los machos se vuelven duros y rígidos.

Quizás algunas lectoras se preguntarán cual es el problema, pero las apariencias engañan y en tales circunstancias los órganos en cuestión (los de ellos) dejan de ser funcionales, vaya, que muy bien, suponemos, para la parte lúdica del asunto pero regular a efectos reproductivos.

Huevos en plantas

Si la cosa va bien la mariposa irá diseminando huevos por sus plantas favoritas (hinojo, perejil, angélica, cardo, zanahoria y ruda) y allí saldrán las oruguitas que se dedicarán a comer y ponerse hermosas proporcionalmente al tamaño de sus progenitores. Sus orugas son una tentación para las aves insectívoras, que las ven como un festival gastronómico, pero para intentar evitarlo, cuando se cabrean o se sienten amenazadas, desenfundan un apéndice que desprende mal olor y ácido buitírico.

El gusanito en cuestión, además de mal genio, tiene un apetito extraordinario, tanto es así que las orugas de Macaón tienen un récord absoluto en la naturaleza: son el único bicho conocido capaz de multiplicar por mil su peso en apenas una semana. De ahí saldrán, tras unos días, las mariposas adultas en todo su esplendor y con esos llamativos ocelos rojos y azules en el borde de sus alas. La función de tan llamativos colores, además del ligoteo, tiene que ver con una estrategia de supervivencia que consiste en que un posible depredador los confunda con ojos, y se lo piense antes de atacar, y en el peor de los casos que se tire a por ellos.

Es una cuestión de fatalista pragmatismo: mejor perder un ala que perder la vida. Luego se dedicarán a ir de flor en flor aprovechando sus ojos compuestos, similares a los de las libélulas, y degustando con las patas (allí tienen ese sentido) las plantas que les sirven de alimento. Luego solo les resta viajar para conocer mundo, pues nuestras amigas son modestamente migratorias y, por ejemplo, podemos verlas revoloteando también por las Cíes.

Lo de volar, aparentemente a lo loco, como todas las mariposas, tiene en las Macaón un significado especial, pues llegan a alturas que ninguna otra mariposa puede alcanzar pues, como si fueran aves rapaces, son especialistas en aprovechar las corrientes térmicas para sobrevolar laderas impracticables para sus primas más modestas.

Y así, en dos generaciones anuales que se corresponden con la primavera y el verano, nuestras amigas aprovecharán el tiempo para vivir en un par de meses, lo suficiente para tener una vida completa.

Además de los problemas clásicos de todos los insectos, los pesticidas utilizados en agricultura, nuestras amigas suman su condición de ser excepcionalmente hermosas, por lo que el coleccionismo es una amenaza añadida para su supervivencia.

Hace unos días, paseando por la serra do Galiñeiro, vivimos un ejemplo que viene al caso. Nos cruzamos con una familia con dos niños. Uno de ellos llevaba en una mano un cazamariposas, de esos que se encuentran en las tiendas de «todo a 100» y en la otra un bote que contenía un hermoso ejemplar de Macaón recién capturado. Como la educación ambiental es una herramienta poderosa comentamos a la familia más o menos lo mismo que acaban de leer. Tras un instante de reflexión, sin decir palabra, el niño abrió el bote y la mariposa salió volando. Rompimos en aplausos y nos dimos muchos besos y abrazos.

Como verán la historia terminó con final feliz para la mariposa, pero nos esperaba un epílogo todavía mejor. Cuando salimos por el monte acostumbramos a recoger la basura que vemos por el camino. Al llegar al primer contenedor que encontramos de regreso fuimos a depositarla y no se imaginan lo que vimos tirado dentro. Efectivamente, el cazamariposas.


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